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Lesiones de la mujer corredora

Lesiones de la mujer corredora

Estamos viviendo un auténtico boom en cuanto a la actividad running se refiere, siendo del todo constatable el gran auge de esta moda absolutamente saludable, por el gran número de mujeres que cada día toman las calles de la ciudad ataviadas de una camiseta, un pantalón corto y unas zapatillas de deporte. Esta actividad fiel reflejo del desarrollo social se va a convertir en muchas ocasiones en un problema en forma de lesión.

¿Por qué nos lesionamos?

Esta es la gran pregunta y a pesar de que la respuesta es demasiado multifactorial, podemos encuadrarla en torno a tres grandes grupos, errores anatómicos del aparato locomotor, calzado inadecuado para el tipo de pie y pisada y una mala técnica de entrenamiento.

Las lesiones de la mujer corredora son lesiones de tipo crónico, debido a la reiteración continua y constante del mismo gesto deportivo y a menudo asociado a una forma de pisar errónea, sobre todo por exceso de pronación, abuso de superficies duras, las pendientes, el sobrepeso, la falta de progresión en el esfuerzo y la mala elección del material deportivo.

La mujer es más propensa a las lesiones que el hombre, al presentar una cadera anatómicamente más ancha y un aumento en la laxitud ligamentosa, lo que va a favorecer el aumento de la pronación.

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El pie constituye el elemento anatómico sometido a mayor estrés durante la carrera y por tanto el que más lesiones va a sufrir seguido de la rodilla, sin olvidar la cadera y columna lumbar y además la mayor parte de las lesiones  son trasmitidas por la presencia de un pie mal estructurado, es por ello que muchas mujeres empezaran a sufrir dolores de espalda a partir a raíz de su práctica.

Por poner un ejemplo durante la carrera de maratón, el pie de la corredora recibirá una media de 40.000 impactos, lo que nos da una idea del estrés que sufre el aparato locomotor durante su práctica.

En la actualidad sabemos que la pronación fisiológica del pie se ve ampliamente incrementada en la carrera, fruto de la fatiga muscular.

El calzado deportivo ha mejorado de manera manifiesta en las últimas décadas, tanto en amortiguación como en estabilidad y las marcas especializadas ofrecen modelos para cada tipo de pie, peso, superficie por la que discurre la carrera y ritmo de entrenamiento.

Una buena zapatilla debe ser ligera, transpirable, ajustada al tipo de pie y pisada, cómoda, resistente al desgaste, con buena tracción y amortiguación y holgura suficiente para que no dañe las uñas y los dedos, siendo al menos un número mayor que el calzado habitual.

La vida útil de una zapatillas de running se encuentra en torno a los 800 km, ya que a partir de ahí  su suela y material de amortiguación ven seriamente mermadas sus propiedades.

Resulta paradójico que una mujer que se inicia en el running para tener una vida mejor, empiece a sufrir lesiones y de alguna manera a enfermar por realizar una actividad aparentemente saludable y ese momento suele llegar cuando la corredora incrementa su ritmo de entrenamiento o  sube el tiempo de carrera, apareciendo los signos de dolor que casi siempre coinciden con el aumento de endorfinas y la sensación de bienestar, lo que aboca a una gran frustración en la corredora.

¿Podemos evitar la lesión?

Aunque no existe una remedio mágico para evitar las lesiones, mi experiencia de 25 años cuidando la salud del corredor, si me permite dar una serie de  pautas que han demostrado su eficacia a la hora de prevenir la aparición de lesiones.

Antes de iniciarnos en el running lo prioritario es conocer nuestro estado previo de salud, para ello debemos someternos a una prueba de esfuerzo, sobre todo a partir de los 30 años de edad.

Partir de un peso acorde a nuestro fenotipo, ya que en caso de presentar obesidad es mejor andar y dieta antes de acometer la carrera, de este modo evitaremos daños irreparables en nuestras rodillas.

Tener una nutrición e hidratación adecuada, pues a partir de esta práctica tendremos un mayor requerimiento de nutrientes fruto del mayor consumo energético.

La ropa utilizada debe permitir la correcta traspiración, no abusando de prendas de abrigo, pues rápidamente comenzaremos a generar calor y sudor.

Antes de empezar a correr debemos poner a punto nuestros músculos, calentando con un inicio de carrera lento y progresivo.

El incremento del ritmo e intensidad del entrenamiento debe ser igualmente progresivo, alternando ciclos de andar y correr hasta alcanzar una hora de carrera continua, sin obsesionarnos con las competiciones, ni el nivel o progresión de otras corredoras, cada mujer tiene sus características propias.

Importancia del estudio biomecánico

He querido dar un protagonismo especial a este capítulo, debido al papel protagonista que tiene el pie durante la carrera, ya que nos relacionan directamente con el suelo y como comentaba al inicio de este artículo, casi todos los problemas vienen derivados de un mal apoyo plantar.

El pie es demasiado complejo como para frivolizar, con argumentaciones poco ortodoxas  por personal no cualificado, que hablan con demasiada ligereza sobre la pronación o la supinación.

El pie es un eslabón más de la compleja cadena cinética que compone el aparato locomotor y su estudio, debe contemplarse como un engranaje del mismo en estática, pero sobre todo en dinámica, simulando una carrera lo más real posible.

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¿Qué obtenemos con el estudio biomecánico?

Tras la realización de la exploración biomecánica estaremos en condiciones de informar a la corredora sobre su tipo de pie y pisada, que se encuadrará entre el tipo neutro o fisiológico, pronador o supinador, este último francamente inusual.

También recomendaremos el modelo de zapatilla más adecuada para cada corredora, dependiendo de su tipo de pie, peso y superficie de entrenamiento.

Para concluir diría, que la práctica del running es una actividad sumamente saludable, pero que en determinadas ocasiones, puede generar lesiones si no se respetan algunos aspectos básicos, como son el conocimiento del tipo de pie y pisada, el modelo de zapatilla acorde con nuestras características y la adecuada técnica de carrera, evaluada conjuntamente con el entrenador.

 

Lesiones-De-la-mujer-corredora-03Ángel de La Rubia

Clínica Centro Terapeútico del pie siglo XXI

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